Tras un descanso reparador emprendemos el día con más energía ypodremos mirarnos al espejo con una sonrisa.
De ahí que sea tan importante que duermas bien. Si no es así, intenta encontrar las causas de lo que te ocurre.
El sueño puede estar reflejando cambios en nuestro cerebro provocados por el estrés constante o cierta insatisfacción personal. De igual
forma, algunas dolencias orgánicas que pasan inadvertidas, como problemas en el páncreas, se manifiestan con insomnio. Un mal descanso nocturno también puede estar hablándonos de lo inadecuado de nuestro lugar de reposo. Debes asegurarte de que tu colchón es firme, tu habitación está correctamente ventilada y de que no hay ruidos, aunque sean poco perceptibles, que vayan a interrumpir tu descanso reparador.
Una costumbre muy beneficiosa para dormir bien es la de adquirir un "ritual de sueño": tres o cuatro acciones fijas antes de meterte en la cama. Un ejemplo: darte un baño, ponerte el pijama, tomarte una infusión y cepillarte los dientes.
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